Cómo funciona la AMM

El funcionamiento de la AMM toma en cuenta su meta básica de desarrollar iglesias comprometidas con y equipadas para llevar a cabo la gran comisión. Para lograr dicha meta, la AMM tiene que ofrecer capacitación básica en el área de misiones, a una amplia gama de la iglesia local (asistentes y miembros en general, liderazgo, futuros misioneros, etc.), utilizando un formato que es asequible pero concienzudo y completo, y de una manera que puede rápidamente alcanzar a la máxima cantidad de personas a través de la multiplicación.

Capacitación básica en misiones

Esta capacitación debe comenzar con temas fundamentales y centrales como: qué tiene la Biblia que decir acerca de las misiones y la obra misionera, qué es la gran comisión, cómo cabe su cumplimiento dentro del ministerio total de la iglesia local, qué es un misionero, qué es un llamado misionero, cuándo y por qué debe la iglesia local emplear misioneros en sus ministerios, y cómo puede una iglesia local desarrollar y aplicar una filosofía bíblica de misiones. Pero también debe ir más allá de estos temas fundamentales y centrales, y edificar toda una superestructura básica de conocimientos que servirá a la iglesia local como un armazón sólido para su programa de misiones. Y, hasta que sea posible, esta capacitación debe permanecer "básica" en su naturaleza, fácil de entender y de aplicar, aun cuando trata temas más avanzados.

Arraigada en la iglesia local

Esta capacitación debe ser arraigada en la iglesia local. La idea aquí es de ubicar esta capacitación en el contexto donde puede alcanzar a la máxima cantidad de personas que más la necesita, y así lograr el impacto máximo. Siendo que la AMM apunta a una amplia gama de la congregación de la iglesia local, entonces es lógico que esta capacitación se lleve a cabo en esta iglesia. Y por tener esta capacitación arraigada en la iglesia local, también significa que futuros misioneros, el liderazgo de esta iglesia, y sus miembros en general estudiarán juntos las misiones y crecerán juntos. Esto promueve un vínculo sano entre congregación y liderazgo, y entre iglesia local y misionero, que facilita mucho el cumplimiento fluido y natural de la obra misionera.

Asequible y completo

Esta capacitación debe ofrecerse en un formato que es asequible (económico, disponible, fácil de transportar) y concienzudo y completo a la vez. Siendo que la gran mayoría de nuestros textos y materiales son producidos por la AMM en sí, controlamos directamente el grado de desarrollo y profundidad del contenido (comenzando con textos y materiales básicos que proveen una introducción breve pero adecuado a la obra misionera, y terminando con textos de 300 páginas que examinan los temas bajo consideración de una manera mucho más completa). Y debido a que desarrollamos nuestros propios textos y materiales, podemos ofrecerlos de forma muy económica y portátil. Casi todos los textos y materiales de la AMM están libremente disponibles para descargar a través de este sitio web, y los únicos costos involucrados tienden a ser los costos de imprimir una copia maestra y de sacar fotocopias para los estudiantes.

Capaz de multiplicación rápida

Y esta capacitación debe ser capaz de alcanzar rápidamente a una gran cantidad de gente a través de la multiplicación. La necesidad espiritual del mundo es grande, y el momento para cumplir con la gran comisión es ahora. Así, debemos equipar a la Iglesia tan rápida como posible para esta tarea. En esta área, la AMM emplea dos vías para llegar a la meta. En primer lugar, apuntamos a proveer nuestros textos y materiales en múltiples idiomas. Aunque nuestros materiales normalmente se producen originalmente en español, según Dios provee traductores trabajamos hacia tener estos materiales disponibles en inglés, francés y otros idiomas que son claves para alcanzar a la población evangélica del mundo. Y en segundo lugar, apuntamos a la multiplicación a través de nuestra estructura de clases. La AMM fue diseñada para funcionar con clases de 10 a 20 participantes, cada una bajo la dirección de un facilitador. Y de cada 20 participantes, más o menos, buscamos uno o dos individuos claves que demuestran un interés especial en equipar a otros en el área de las misiones. Estos son facilitadores potenciales de la AMM, y están animados a pasar a nuestros estudios más avanzados, donde los primos cursos les dan una base sólida para servir como facilitadores de sus propios grupos de 10 a 20 participantes, siempre prestando atención a los de sus estudiantes quienes manifiestan ser facilitadores potenciales, y así continuar este proceso de la multiplicación. Funcionando así, la AMM promueve el crecimiento exponencial que es capaz de alcanzar a muchísima gente en muy poco tiempo.

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